la fuerza del dolor

los días se hacen eternos… estoy rodeada de recuerdos vivos que mi cuerpo comienza a olvidar. no es fácil tomar una remedio tras otro para silenciar el dolor que quema mis sentidos, no es fácil respirar con tantas heridas en mis pulmones con cáncer. no es fácil ver que mi cuerpo ya no es el mismo, silenciosamente veo como cambia de color producto de las heridas que desgarran mi carne.

han sido 10 años. apenas había superado los 50 y mi vida cambió para siempre. el saber que el cáncer había llegado para quedarse me hizo preguntarme una y otra vez por qué a mi. yo tan creyente, tan plena de vida, tan plena de alegría. fue como entrar en un túnel incierto, donde no sabía que pasos dar y no había vuelto atrás.

me tocó aprender a vivir con el dolor. a no llorar… o sí, a llorar en silencio. porque se sufre mucho en silencio, con la puerta cerrada, sin que nadie me vea, en mi hogar, en mi nido de recuerdos.

así llegó el día que perdí mi pecho, símbolo de mi feminidad. Y cuando todo se volvía borroso llegó la luz. después de un año llegaba mi nieto, la que me dio fuerzas para vivir y luchar. es que tengo que luchar y superar la fuerza del dolor para estar ahí, junto a él, entregándole amor, entregándole lo mejor de mi… para que siempre me recuerde en su corazoncito pequeño.

sé que ya queda poco. he luchado demasiado, he llegado más allá de lo que pude pensar. se que me he reconciliado con todos, sé que estoy en paz con todos. y si lo pienso, el cáncer no me ha vencido. se tuvo que multiplicar una y otra vez para poder vencer a mi cuerpo, no a mi voluntad. porque hace años debería haber partido y estoy acá, ingresando a un sueño intenso que sé que no voy a despertar.

mi hijo y mi nieto estuvieron hace poco conmigo. creo que ya debo cerrar mis ojos para descansar. escucho las voces de mi mamá y mi hermano querido… también está mi compañero de toda la vida. se que de este sueño ya no despertaré… está muy oscuro, pero muy tranquilo. ya no siento dolor, ya no me siento prisionera de mi cansado cuerpo el cual comienzo a dejar atrás. no me iré, estaré siempre ahí, seré una luz y un recuerdo de quienes más me amaron y me acompañaron hasta mi partida.

son tres suspiros intensos que di hace un año. ya no estoy más… me he marchado, pero los estaré esperando. acá no hace frío, no hay dolor… estoy bien, estoy en paz. los amo.

prólogo:
mi mamá dejó un gran recuerdo. más allá de su sonrisa o los valores que me entregó, la mayor lección que me dejó y nos dejó a todos los que estuvimos cerca es su capacidad de luchar, su fortaleza física y espiritual, la cual superó cualquier expectativa de quienes pensábamos que era débil. todo lo contrario, era inmensamente fuerte…. la persona con más fortaleza que he conocido en mi vida. luchar es poder, luchar es querer… hasta el final.

3 Comentarios

  1. hermoso… tuve un nudo en la garganta…..mucha fortaleza, las personas fuertes y luchadoras son las que deben pasar… por esto el señor nos elige.

  2. sylvia flores dice:

    coraje para vivir, intensidad y amor por la vida siempre debemos tener…muy sentida y real historia…

  3. barbarie dice:

    mmmmmmmmmmmm a veces es dificil de entender los designios de Dios, sin embargo no tengo la menor duda que cada cual en este mundo vive lo que realmente es capaz de enfrentar, sin duda tu mama es una gran mujer que ha dejado un gran legado no solo para la familia si no para todos quienes la conocieron.
    fuerza para enfrentar su ausencia y esperanza y fe para volver a reencontrarse con ella algun dia.

Deja tu comentario

Ingresa con tu cuenta! para hacer un comentario en esta historia. Si no posees una cuenta, puedes Registrarte.